Sobre la lluvia del mes de junio y la calidad del vino


Estudios sobre el peso de la baya de Tempranillo de Rioja del área Haro-Labastida-Elciego nos deparan un interesante resultado. Al llegar la maduración al día 1 de septiembre (considerando vendimia en torno al día 1 de octubre) el peso de la baya oscila desde 1,62 g a 2,22 g con valores para las cosechas desde el año 2000:

Los valores más bajos correspondieron a las tres cosechas calificadas como excelente: 2001, 2004 y 2005.

Y un estudio de relaciones climáticas con este tamaño de la baya nos da otra relación interesante entre lluvia caída en el mes de junio y peso de la baya el día 1 de septiembre:

Por tanto, las tres cosechas consideradas Excelentes (2001, 2004 y 2005) son las de menor pluviometría en el mes de junio.

De todo ello se deduce la importancia de baja pluviometría en el mes de junio para modular un tamaño pequeño de la baya que permita lograr cosechas Excelentes.

Todo ello nos orienta a la floración de la vid como determinante de la calidad futura y es la línea actual de nuestros estudios

© Manuel Ruiz Hernández y Ana Ruiz Pedreira, junio de 2010


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