Tempranillo peludo

Manuel Ruiz Hernández


Resulta interesante comprobar que entre nuestras viníferas existen poblaciones diferenciadas, aunque manifiesten en gran medida caracteres de variedades uniformes. Ocurre con el Tempranillo, con el Mazuelo y con la Viura.

Por su trascendencia, exponemos los caracteres de las dos poblaciones de Tempranillo de tinto de Rioja. A estos resultados hemos legado después de años de vendimias, de elaboraciones y de intercambio de información con agricultores.

CaracterísticaTempranillo peludoTempranillo lampiño
Perfil de hojaSenos pronunciadosSenos pronunciados
Color de hojaVerde apagadoVerde de tono azulado
BrilloEscasoBrillante
Perfil de hojaSenos pronunciadosSenos pronunciados
EnvésLanoso como ViuraLampiño
Hoja agostadaSiena claroTabaco
CaídaSólo basales en octubreGeneral
SarmientoCorto y erectoLargo y curvado
Color sarmientoSienaTabaco claro
Olor hoja*AfrutadoHerbáceo
ProductividadCortaAlta
MaduraciónPrecozRetrasada
Cata hollejo**Afrutado, suaveHerbáceo y algo ácido
Mosto PFOBajoBajo
Mosto, potasioAltoAlto
Mosto, málicoAltoAlto
* Aplastando la hoja en etapa de maduración entre las manos y oliendo.
** Eliminando la pulpa y las semillas y masticando el hollejo en la época de vendimia.

Estimamos que el Tempranillo peludo es el autóctono riojano. Su hábitat actual es difuso, aunque las concentraciones mayores se encuentran en la Sonsierra y la zona Alavesa.

Las nuevas plantaciones, acaso por productividad, se hacen con Tempranillo lampiño.

El vino de Tempranillo peludo es afrutado y suave mientras que el de lampiño es de inferior calidad, al menos como vino joven. No tenemos establecida una diferenciación definida para la crianza. La maceración carbónica rinde mejor calidad con el Tempranillo peludo.

Es peculiar el aspecto en vendimia de las cepas de Tempranillo peludo que deja caer pronto las hojas basales dejando al aire escasos racimos que reciben fácil iluminación en esta fase.

DATOS derivados de observaciones iniciales sobre parcelas situadas en San Vicente de la Sonsierra y Labastida (1990 y posteriores) y en San Asensio (1993).

Publicado en La Semana Vitivinícola, número 2427 (1993).


© Manuel Ruiz Hernández, 2000


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